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Diccionario filosófico

Glosario personal de términos filosóficos, historiográficos y clásicos, con etimología, definición, uso y referencias académicas. Se actualiza de forma incremental y en orden alfabético.

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Este post funciona como un diccionario vivo: una colección de términos que voy encontrando al leer filosofía, historia del pensamiento y estudios clásicos. Cada entrada incluye etimología, definición breve, notas de uso y fuentes.

Los términos se listan en orden alfabético, y cada uno puede enlazarse directamente mediante su ancla (por ejemplo, #floruit). El índice de abajo se irá actualizando conforme se añadan nuevas entradas.

Índice


Arché

(griego: ἀρχή, archḗ)

Etimología: del griego antiguo ἀρχή (archḗ), sustantivo femenino derivado del verbo ἄρχω (árchō), que significa “comenzar”, “ser el primero”, “mandar”, “gobernar”. De la misma raíz provienen palabras castellanas como arquitecto (el “principio constructor”), arqueología (estudio de los orígenes), arcaico, monarquía (gobierno de uno solo), anarquía (sin mando).

Doble sentido en griego: el término une desde el origen dos significados que en español aparecen separados:

  • Principio en sentido temporal: aquello por lo que algo comienza, su punto de partida, su origen.
  • Mando, poder, autoridad: aquello que rige, que domina, que gobierna.

Esta doble acepción es filosóficamente fecunda: la archē no es solo de dónde proviene algo, sino también aquello que lo sigue determinando mientras existe. Es a la vez fundamento y principio rector.

Definición filosófica

En el vocabulario de la filosofía griega, la archē es el principio fundamental, originario y constitutivo de todas las cosas; aquello a partir de lo cual todo procede, aquello en lo que todo se resuelve, y aquello que permanece a través del cambio.

La formulación clásica del concepto la da Aristóteles, que es quien lo convierte en categoría técnica cuando describe el pensamiento de los primeros filósofos:

“ἐξ οὗ γὰρ ἔστιν ἅπαντα τὰ ὄντα καὶ ἐξ οὗ γίγνεται πρώτου καὶ εἰς ὃ φθείρεται τελευταῖον… τοῦτο στοιχεῖον καὶ ταύτην ἀρχήν φασιν εἶναι τῶν ὄντων”

“Aquello de lo que son todos los seres, aquello de lo que primero provienen y en lo que finalmente se disuelven… eso dicen que es el elemento y el principio (archē) de los seres.”

— Aristóteles, Metafísica A 3, 983b8–11

La archē, entonces, reúne tres funciones simultáneas:

  • Origen: aquello de lo cual todo procede.
  • Sustrato: aquello que permanece mientras las cosas cambian.
  • Fin: aquello a lo que todas las cosas retornan cuando se destruyen.

Contexto histórico del término

Es importante una precisión filológica: es muy probable que los primeros filósofos jonios (Tales, Anaximandro, Anaxímenes) no hayan usado la palabra archē en sentido técnico. El uso filosófico-técnico del término como “principio originario de las cosas” se consolida con Aristóteles, que lo aplica retrospectivamente a sus predecesores.

Sin embargo, la tradición atribuye a Anaximandro —discípulo de Tales— el primer uso filosófico del término, según testimonio de Simplicio que parafrasea a Teofrasto:

“ἀρχήν… εἴρηκε τῶν ὄντων τὸ ἄπειρον… πρῶτος τοῦτο τοὔνομα κομίσας τῆς ἀρχῆς”

“Dijo que el principio (archē) de los seres es lo ilimitado (ápeiron)… siendo el primero en introducir este nombre de ‘principio’.”

— Simplicio, Comentario a la Física de Aristóteles, 24, 13 (= DK 12 A 9)

Aunque los especialistas debaten si esta frase refleja el lenguaje real de Anaximandro o la reconstrucción aristotélico-teofrastea, hay consenso en que el concepto —la búsqueda de un principio único— es genuinamente presocrático.

Las respuestas de los presocráticos

El interés filosófico de la archē es que cada filósofo ofrece una respuesta distinta a la misma pregunta, lo que inaugura la tradición crítica occidental:

  • Tales: el agua (hýdōr).
  • Anaximandro: lo ilimitado (ápeiron).
  • Anaxímenes: el aire (aēr).
  • Heráclito: el fuego (pŷr) y el lógos.
  • Pitagóricos: el número (arithmós).
  • Parménides: el Ser (tò eón).
  • Empédocles: cuatro raíces (tierra, agua, aire, fuego) movidas por Amor y Odio.
  • Anaxágoras: infinitas semillas (spérmata) ordenadas por el Intelecto (Noûs).
  • Demócrito: átomos (átomoi) y vacío (kenón).

Cada uno intenta satisfacer tres exigencias: explicar el origen, dar cuenta del cambio, y preservar una unidad subyacente a la multiplicidad de lo real.

Evolución posterior del concepto

El término no se queda en la cosmología presocrática. Atraviesa toda la filosofía occidental y toma matices distintos:

  • En Platón, las Ideas (eídē) funcionan como archē ontológica y epistemológica: son el fundamento del ser y del conocimiento.
  • En Aristóteles, distingue varios tipos de archē: principios del ser, del conocimiento, del movimiento. Su teoría de las cuatro causas (material, formal, eficiente, final) es una sistematización de distintos sentidos de principio.
  • En la teología cristiana, el Logos del Evangelio de Juan comienza precisamente con esta palabra: “Ἐν ἀρχῇ ἦν ὁ Λόγος” (“En el principio era el Verbo/Logos”, Juan 1:1), identificando a Cristo con la archē del mundo.
  • En la filosofía moderna, la búsqueda de un “primer principio” reaparece en Descartes (el cogito), en Spinoza (la sustancia única), en Fichte (el Yo absoluto), en Hegel (el Espíritu).
  • En la filosofía contemporánea, Heidegger, Derrida y otros han criticado el llamado “pensamiento arqueológico” (en el doble sentido: tanto búsqueda del origen como imposición de un fundamento dominante), argumentando que la metafísica occidental quedó atrapada en la ilusión de encontrar una archē estable.

Por qué importa el concepto

La pregunta por la archē inaugura la filosofía porque introduce una operación intelectual nueva: buscar unidad bajo la multiplicidad y explicar lo visible por lo invisible. El agua de Tales no es el agua de los ríos; es un principio que subyace a las apariencias. Esta operación —distinguir entre el principio y sus manifestaciones— será la base de toda metafísica, de toda ciencia, y de toda teología posteriores.

Fuentes

Textos antiguos:

  • Aristóteles, Metafísica, libro I (A), cap. 3, 983b6–984a.
  • Aristóteles, Física, libro I, cap. 5; libro II, cap. 1.
  • Simplicio, Comentario a la Física de Aristóteles, 24, 13 (recopilado en DK 12 A 9).

Fuentes secundarias:

  • Diels, H. & Kranz, W. (1951). Die Fragmente der Vorsokratiker. Berlín: Weidmann.
  • Kirk, G. S., Raven, J. E., & Schofield, M. (1983). The Presocratic Philosophers (2ª ed.). Cambridge University Press. (Cap. 1 sobre los milesios; discusión del concepto de archē.)
  • Guthrie, W. K. C. (1962). A History of Greek Philosophy, Vol. I. Cambridge University Press.
  • Reale, G. (2007). Historia de la filosofía griega y romana, Vol. I. Herder.
  • Graham, D. W. “Anaximander”. Stanford Encyclopedia of Philosophy. https://plato.stanford.edu/entries/anaximander/ (Discute el problema del uso técnico del término.)
  • Vernant, J.-P. (1962). Les origines de la pensée grecque. PUF. (Traducción española: Los orígenes del pensamiento griego, Paidós.)
  • “Archē”. En The Cambridge Dictionary of Philosophy (2ª ed., 1999). Cambridge University Press.

Epistemología

Etimología: del griego ἐπιστήμη (epistḗmē), que significa “conocimiento”, “saber”, “ciencia” (en el sentido de saber sólido y fundamentado), y λόγος (lógos), que significa “discurso”, “tratado”, “estudio”, “razón”. Literalmente, entonces: “estudio o teoría del conocimiento”.

La palabra epistēmē deriva a su vez del verbo ἐπίσταμαι (epístamai), “saber”, “entender”, compuesto de epí- (“sobre”) e hístamai (“estar firme”, “estar de pie”). Etimológicamente evoca “estar firme sobre algo”, es decir, poseer un conocimiento sólido, asentado, bien fundado —por contraste con la mera opinión cambiante.

Definición

La epistemología es la rama de la filosofía que estudia la naturaleza, el origen, los límites, la justificación y la validez del conocimiento humano. Sus preguntas fundamentales son:

  • ¿Qué es el conocimiento?
  • ¿Cómo conocemos? ¿Mediante los sentidos, la razón, o ambos?
  • ¿Qué podemos conocer y qué no?
  • ¿Cuándo una creencia está justificada y puede llamarse conocimiento?
  • ¿Existe la verdad objetiva, o todo conocimiento es relativo?
  • ¿Qué distingue el conocimiento genuino de la mera opinión, la creencia o la ilusión?

La definición clásica de conocimiento —originada en Platón— es “creencia verdadera justificada” (justified true belief). Según esta, para que yo “sepa” algo (no solo lo crea o lo sospeche), deben cumplirse tres condiciones:

  • Que lo crea (condición subjetiva).
  • Que sea verdadero (condición objetiva).
  • Que tenga justificación o razones suficientes para creerlo (condición epistémica).

Esta definición, tradicional durante siglos, fue cuestionada en 1963 por un breve artículo de Edmund Gettier (“Is Justified True Belief Knowledge?”, Analysis, 23), donde mostró contraejemplos en los que se cumplen las tres condiciones pero aun así no parece haber conocimiento genuino. Los llamados “problemas de Gettier” abrieron uno de los debates más vivos de la epistemología contemporánea.

Origen del término

Aunque el concepto de epistēmē es antiguo, la palabra “epistemología” es moderna. Se acuñó en el siglo XIX:

  • En inglés, el término epistemology fue introducido por el filósofo escocés James Frederick Ferrier en su obra Institutes of Metaphysic (1854), donde dividió la filosofía en “epistemología” (teoría del conocer) y “ontología” (teoría del ser).
  • En alemán ya circulaba la palabra Erkenntnistheorie (“teoría del conocimiento”), usada por Kant y los idealistas alemanes.
  • En francés, épistémologie adquirió un sentido ligeramente distinto y más restringido: suele usarse para designar específicamente la filosofía de la ciencia (el estudio de los métodos y fundamentos del conocimiento científico), mientras que la “teoría del conocimiento” en general se llama théorie de la connaissance o gnoséologie.

Esta diferencia terminológica es importante:

TradiciónUso de “epistemología”
AnglosajonaTeoría del conocimiento en general.
FrancesaFilosofía de la ciencia específicamente.
AlemanaSe prefiere Erkenntnistheorie; Epistemologie es más restringido.
HispanohablanteUso mixto, aunque predomina el sentido anglosajón amplio.

Distinciones griegas fundamentales

Los griegos distinguían varios tipos de saber, y esta taxonomía sigue siendo útil en epistemología:

  • Epistēmē (ἐπιστήμη): conocimiento científico, fundado, demostrable, universal y necesario.
  • Dóxa (δόξα): opinión, creencia, parecer. Puede ser verdadera o falsa, pero no tiene fundamento sólido.
  • Téchnē (τέχνη): saber práctico, arte, habilidad; conocimiento productivo de cómo hacer algo.
  • Phrónēsis (φρόνησις): sabiduría práctica, prudencia; saber deliberar bien sobre cómo actuar.
  • Sophía (σοφία): sabiduría teorética, conocimiento de los principios últimos.
  • Noûs (νοῦς): intelecto, intuición intelectual directa de los primeros principios.

La oposición fundamental en Platón es epistēmē vs. dóxa: el filósofo persigue el conocimiento verdadero, no la opinión. En la República VI–VII, Platón desarrolla esta distinción con la famosa alegoría de la caverna y la línea dividida: los prisioneros de la caverna viven en dóxa; el filósofo que sale a la luz alcanza epistēmē.

Grandes problemas epistemológicos

La epistemología clásica organiza su campo en torno a varios grandes debates:

1. Origen del conocimiento: racionalismo vs. empirismo

  • Racionalismo (Platón, Descartes, Leibniz, Spinoza): el conocimiento auténtico proviene de la razón. Los sentidos engañan; hay ideas innatas o principios a priori que la razón puede descubrir por sí misma.
  • Empirismo (Locke, Berkeley, Hume): todo conocimiento proviene de la experiencia sensible. No hay ideas innatas: la mente comienza como una tabula rasa (expresión ya usada por Aristóteles: grammateîon ouk énergeiai gegramménon, “tablilla no escrita en acto”, De Anima III, 4, 430a1).
  • Síntesis kantiana: Kant, en la Crítica de la razón pura (1781), propone que el conocimiento surge de la unión de intuición sensible (materia proveniente de los sentidos) y formas a priori del entendimiento (aportadas por el sujeto). Su frase célebre: “Gedanken ohne Inhalt sind leer, Anschauungen ohne Begriffe sind blind” — “Los pensamientos sin contenido son vacíos; las intuiciones sin conceptos son ciegas” (KrV A51/B75).

2. Posibilidad del conocimiento: escepticismo vs. dogmatismo

  • Escepticismo (Pirrón, Sexto Empírico, y modernamente Hume en ciertos aspectos): no es posible alcanzar conocimiento cierto; debemos suspender el juicio (epokhḗ).
  • Dogmatismo: es posible alcanzar conocimientos ciertos y absolutos.
  • Criticismo (Kant): podemos conocer con certeza dentro de ciertos límites (los fenómenos), pero no podemos conocer las cosas en sí (noúmenos).

3. Naturaleza de la verdad

  • Correspondencia: una creencia es verdadera si corresponde a los hechos (Aristóteles, Tomás de Aquino, Russell).
  • Coherencia: una creencia es verdadera si es coherente con un sistema de creencias (idealistas, Bradley).
  • Pragmatismo: una creencia es verdadera si “funciona”, si tiene consecuencias prácticas satisfactorias (James, Dewey, Peirce).
  • Deflacionismo: “verdadero” no añade nada sustantivo; decir “p es verdadero” equivale a decir “p”.

4. Justificación

  • Fundacionalismo: el conocimiento descansa sobre creencias básicas, no derivadas, que se justifican por sí mismas.
  • Coherentismo: las creencias se justifican mutuamente formando una red coherente; no hay creencias básicas.
  • Fiabilismo (reliabilism): una creencia está justificada si es producida por un proceso cognitivo confiable (Alvin Goldman).

Epistemología contemporánea

La epistemología actual ha diversificado enormemente sus temas:

  • Epistemología social: cómo el conocimiento se produce y valida en comunidades (Steve Fuller, Alvin Goldman).
  • Epistemología feminista: crítica del ideal de “sujeto neutral” y estudio del papel del género en la producción de conocimiento (Sandra Harding, Donna Haraway).
  • Epistemología de la virtud (virtue epistemology): enfoca las virtudes intelectuales del sujeto que conoce, no solo las propiedades de las creencias (Linda Zagzebski, Ernest Sosa).
  • Epistemología naturalizada: Willard Van Orman Quine propuso que la epistemología debe convertirse en un capítulo de la psicología empírica (“Epistemology Naturalized”, 1969).
  • Filosofía de la ciencia: métodos, paradigmas, cambio científico (Popper, Kuhn, Lakatos, Feyerabend).
  • Epistemología formal: uso de lógica, teoría de la probabilidad y teoría de decisiones para analizar el conocimiento.

Relación con otras ramas de la filosofía

La epistemología no está aislada:

  • Se relaciona con la ontología/metafísica (¿qué hay? vs. ¿qué podemos conocer?).
  • Con la lógica (¿cuáles son las formas válidas de razonamiento?).
  • Con la filosofía de la mente (¿cómo funciona el sujeto que conoce?).
  • Con la filosofía del lenguaje (¿cómo se relacionan las palabras con lo que conocemos?).
  • Con la filosofía de la ciencia (¿cómo valida sus conocimientos la ciencia?).

Gnoseología: una aclaración terminológica

En la tradición filosófica hispanohablante y en parte de la europea continental, a veces se distingue entre:

  • Gnoseología (del griego gnōsis, “conocimiento”): teoría general del conocimiento.
  • Epistemología: teoría del conocimiento científico específicamente.

Esta distinción proviene sobre todo del uso francés y no es universal. En la práctica académica anglosajona y cada vez más en la hispana, “epistemología” ha terminado por abarcar ambos sentidos.

Relación con los presocráticos

Aunque los presocráticos no hicieron epistemología sistemática, plantearon problemas epistemológicos fundamentales:

  • Jenófanes anticipó el problema de los límites del conocimiento: “Ningún hombre ha visto ni verá nunca la verdad cierta sobre los dioses” (DK 21 B 34).
  • Heráclito distinguió entre el saber común, engañoso, y el lógos que rige el cosmos: la mayoría vive “como si durmiera” (DK 22 B 1).
  • Parménides planteó la oposición radical entre “el camino de la verdad” (alḗtheia) y “el camino de la opinión” (dóxa), inaugurando la problemática platónica.
  • Los sofistas (Protágoras: “el hombre es la medida de todas las cosas”) introdujeron el relativismo epistemológico.

El giro decisivo vendrá con Sócrates —cuyo “solo sé que no sé nada” es ya una posición epistemológica— y sobre todo con Platón, que elabora la primera gran teoría sistemática del conocimiento en diálogos como el Teeteto, el Menón y la República.

Fuentes

Textos clásicos:

  • Platón, Teeteto (diálogo clásico sobre qué es el conocimiento).
  • Platón, República, libros VI–VII (línea dividida y alegoría de la caverna).
  • Platón, Menón (teoría de la reminiscencia y definición del saber).
  • Aristóteles, Analíticos posteriores (teoría de la ciencia demostrativa).
  • Descartes, R. (1641). Meditaciones metafísicas.
  • Locke, J. (1690). Ensayo sobre el entendimiento humano.
  • Hume, D. (1748). Investigación sobre el entendimiento humano.
  • Kant, I. (1781/1787). Crítica de la razón pura.

Fuente del término moderno:

  • Ferrier, J. F. (1854). Institutes of Metaphysic: The Theory of Knowing and Being. Edimburgo: Blackwood.

Fuentes secundarias contemporáneas:

  • Gettier, E. (1963). “Is Justified True Belief Knowledge?”. Analysis, 23(6), 121–123.
  • Quine, W. V. O. (1969). “Epistemology Naturalized”. En Ontological Relativity and Other Essays. Columbia University Press.
  • Goldman, A. (1986). Epistemology and Cognition. Harvard University Press.
  • Sosa, E. (2007). A Virtue Epistemology. Oxford University Press.
  • BonJour, L. (2010). Epistemology: Classic Problems and Contemporary Responses. Rowman & Littlefield.
  • Steup, M., Turri, J., & Sosa, E. (eds.) (2014). Contemporary Debates in Epistemology (2ª ed.). Wiley-Blackwell.
  • Steup, M. & Neta, R. “Epistemology”. Stanford Encyclopedia of Philosophy. https://plato.stanford.edu/entries/epistemology/
  • “Epistemology”. Internet Encyclopedia of Philosophy. https://iep.utm.edu/epistemo/
  • Hessen, J. (1925). Teoría del conocimiento (trad. española en Losada). (Clásico manual introductorio en español.)
  • Villoro, L. (1982). Creer, saber, conocer. Siglo XXI. (Obra fundamental en la filosofía hispanoamericana sobre el tema.)

Filósofo de torre de marfil

Definición: expresión idiomática —no un término técnico de la filosofía académica— que designa al intelectual o pensador aislado de la realidad práctica, dedicado exclusivamente a especulaciones abstractas, ajeno a los problemas sociales, políticos y cotidianos de su época. Lleva una carga crítica o peyorativa: sugiere desconexión, elitismo, irrelevancia práctica.

Por oposición, un filósofo que no es “de torre de marfil” es aquel cuyo pensamiento está en diálogo con la vida pública, la política, la técnica, la economía o los problemas concretos de su comunidad —como fue el caso de Tales, que era a la vez astrónomo, ingeniero, político y comerciante.

Origen de la expresión

La imagen de la “torre de marfil” (tour d’ivoire en francés, ivory tower en inglés) tiene un recorrido curioso antes de convertirse en metáfora del aislamiento intelectual.

Raíz bíblica

La expresión aparece originalmente en el Cantar de los Cantares del Antiguo Testamento, donde describe el cuello de la amada:

“Collum tuum sicut turris eburnea”

“Tu cuello es como torre de marfil.”

Cantar de los Cantares 7:4 (Vulgata)

Aquí no tiene nada que ver con el aislamiento: es una imagen de belleza, pureza y nobleza. La tradición católica medieval retomó la imagen y la aplicó a la Virgen María en las letanías lauretanas (Turris eburnea, “Torre de marfil”), siempre con connotación positiva.

Giro moderno: Sainte-Beuve (1837)

El sentido contemporáneo —aislamiento respecto al mundo— lo acuña el crítico literario francés Charles-Augustin Sainte-Beuve en un poema dedicado a su amigo Alfred de Vigny, publicado en Pensées d’août en 1837. Sainte-Beuve contrasta dos poetas: Victor Hugo, comprometido con la política y la lucha social, y Vigny, retirado de los asuntos públicos:

“Et Vigny, plus secret, / Comme en sa tour d’ivoire, avant midi rentrait.”

“Y Vigny, más reservado, / como en su torre de marfil, se retiraba antes del mediodía.”

A partir de este verso, “torre de marfil” pasó a significar el refugio del intelectual o artista que se aparta del mundo y sus problemas para dedicarse a la contemplación o a la creación pura.

Difusión y aplicación a los filósofos

La expresión se extendió rápidamente en los siglos XIX y XX para criticar al académico que se dedica a problemas teóricos sin relevancia práctica, desconectado de la vida social. Su aplicación a los filósofos es particularmente sonora porque desde la Antigüedad existe una tensión entre dos modelos rivales:

  • El filósofo como hombre de acción: los presocráticos, Sócrates en el ágora, los estoicos romanos que gobernaban el Imperio (Marco Aurelio), Maquiavelo, los ilustrados, Marx.
  • El filósofo como contemplador puro: cierta imagen de Platón (aunque él mismo intentó intervenir en Siracusa), los neoplatónicos, buena parte de la escolástica, y algunos filósofos académicos contemporáneos.

La crítica de la “torre de marfil” suele venir desde filosofías que reivindican el primer modelo: el marxismo, el pragmatismo, el existencialismo sartreano, la filosofía de la praxis.

Usos filosóficos relacionados

La expresión entronca con debates más profundos de la filosofía:

  • La distinción aristotélica entre vida teorética (bíos theōrētikós) y vida práctica (bíos praktikós), y el problema de cuál es superior.
  • La famosa tesis 11 de Marx sobre Feuerbach: “Los filósofos se han limitado a interpretar el mundo de distintos modos; de lo que se trata es de transformarlo.” (una crítica implícita a la “torre de marfil”).
  • La oposición sartreana entre el intelectual comprometido (engagé) y el que se refugia en la abstracción.

Fuentes

  • Sainte-Beuve, C.-A. (1837). “À M. Villemain”, en Pensées d’août. París. (Poema donde aparece la expresión en su sentido moderno.)
  • Quinion, M. “Ivory tower”. World Wide Words. http://www.worldwidewords.org/qa/qa-ivo1.htm
  • Shapin, S. (2012). “The Ivory Tower: The History of a Figure of Speech and Its Cultural Uses”. The British Journal for the History of Science, 45(1), 1–27. (Estudio académico detallado sobre la evolución de la expresión.)
  • “Ivory tower”. Oxford English Dictionary. Oxford University Press.
  • Biblia Vulgata, Cantar de los Cantares 7:4.

Floruit

Etimología: del latín floruit, tercera persona singular del pretérito perfecto del verbo florere (“florecer”). Significa literalmente “floreció”.

Definición: término técnico usado en historiografía, filología y estudios biográficos para indicar el periodo en que una persona estuvo en plena actividad o en la cúspide de su producción intelectual, artística o pública, cuando no se conocen con certeza sus fechas exactas de nacimiento y muerte.

Abreviatura: suele abreviarse como “fl.” seguido de una fecha o un rango de años. Por ejemplo: Tales de Mileto (fl. ca. 585 a.C.).

Uso

Se emplea especialmente en tres situaciones:

  • Cuando no se conocen las fechas de nacimiento y muerte, pero sí se tiene al menos un evento datable en la vida del personaje. Ese evento se toma como referencia y se asume que la persona tenía aproximadamente 40 años en ese momento (considerada la edad de madurez intelectual en la tradición antigua).
  • Cuando las fechas biográficas son muy inciertas o discutidas, y resulta más honesto indicar solo el periodo de actividad conocido.
  • En estudios de la Antigüedad y la Edad Media, donde los registros biográficos son fragmentarios o inexistentes.

Origen del método

La convención proviene de la tradición doxográfica griega, particularmente de Apolodoro de Atenas (siglo II a.C.), quien en su Crónica (Chroniká) sistematizó las biografías de filósofos y hombres ilustres tomando como referencia un evento destacado (una obra publicada, un cargo público, un fenómeno presenciado) y calculando hacia atrás asumiendo que el sujeto tenía 40 años en ese momento —la akmḗ (ἀκμή), que en griego significa “punto culminante” o “cima”.

El latín floruit es la traducción directa de esta noción griega de akmḗ.

Ejemplo aplicado

En el caso de Tales:

  • Sabemos con certeza que predijo el eclipse del 28 de mayo de 585 a.C.
  • Asumiendo que tenía unos 40 años en ese momento (su akmḗ), Apolodoro calcula su nacimiento hacia el 624 a.C.
  • Su floruit se establece, entonces, hacia 585 a.C., escrito: Tales de Mileto (fl. 585 a.C.).

Advertencia metodológica

El floruit es una convención útil pero imprecisa. La suposición de los 40 años es un convencionalismo antiguo, no un dato verificado. Historiadores contemporáneos como Felix Jacoby han señalado que el método de Apolodoro produce errores sistemáticos, y suelen preferirse fechas tentativas con rangos amplios (ca. 624–546 a.C.) cuando existen datos adicionales.

Fuentes

  • Mosshammer, A. A. (1979). The Chronicle of Eusebius and Greek Chronographic Tradition. Bucknell University Press. (Capítulo sobre el método de Apolodoro y la akmḗ.)
  • Jacoby, F. (1902). Apollodors Chronik: Eine Sammlung der Fragmente. Berlín: Weidmann. (Estudio clásico sobre el método doxográfico.)
  • “Floruit”. Oxford English Dictionary. Oxford University Press.
  • “Akmē”. En The Oxford Classical Dictionary (4ª ed., 2012). Oxford University Press.

Hilozoísmo

Etimología: término compuesto del griego ὕλη (hýlē), que significa “materia” (originalmente “bosque” o “madera”, y por extensión “materia prima”), y ζωή (zōē), que significa “vida”. Literalmente, entonces: “materia-viva” o la doctrina de que la materia está viva.

Definición: doctrina filosófica según la cual toda materia posee, en sí misma, algún grado de vida, alma o principio animador. No hay separación tajante entre lo viviente y lo inerte: lo que llamamos “materia inanimada” tiene, en alguna medida, capacidad de movimiento propio, sensibilidad o animación.

El hilozoísmo responde a una pregunta fundamental: ¿de dónde viene el movimiento? Si la materia fuera puramente pasiva, necesitaríamos un agente externo (un dios, un motor) que la mueva. El hilozoísmo resuelve el problema atribuyendo la capacidad de movimiento a la materia misma.

Origen del término

El término no es griego antiguo, aunque designa una doctrina que sí lo es. Fue acuñado en el siglo XVII por el filósofo Ralph Cudworth (1617–1688), miembro de los platónicos de Cambridge, en su obra The True Intellectual System of the Universe (1678). Cudworth lo usó de forma crítica, para referirse —y combatir— a ciertas filosofías materialistas que atribuían vida a la materia sin necesidad de un Dios trascendente.

Es decir, el hilozoísmo es primero una categoría historiográfica con la que los modernos etiquetan a los antiguos, no una escuela que se autodenominara así.

El hilozoísmo de los milesios

Aristóteles atribuye el hilozoísmo (sin usar la palabra) a los primeros filósofos. El locus clásico es su comentario sobre Tales en De Anima:

“πάντα πλήρη θεῶν εἶναι”

“Todas las cosas están llenas de dioses.”

— Aristóteles, De Anima A 5, 411a7

Y, respecto a cómo identificaba Tales lo viviente:

“ἔοικε δὲ καὶ Θαλῆς ἐξ ὧν ἀπομνημονεύουσι κινητικόν τι τὴν ψυχὴν ὑπολαβεῖν, εἴπερ τὴν λίθον ἔφη ψυχὴν ἔχειν, ὅτι τὸν σίδηρον κινεῖ”

“Parece que también Tales, según lo que se recuerda, concibió el alma como algo que causa movimiento, ya que dijo que el imán tiene alma porque mueve al hierro.”

— Aristóteles, De Anima A 2, 405a19

El argumento implícito es importante: si algo se mueve a sí mismo o mueve a otros, tiene alma (psychē). Como el imán mueve al hierro sin que nadie lo empuje, el imán debe tener alma. Y si esto ocurre incluso con una piedra, entonces el alma está distribuida por toda la materia.

Esta intuición recorre a los milesios:

  • Tales: el agua como principio viviente; “todo está lleno de dioses”.
  • Anaximandro: lo ilimitado (ápeiron) es divino, inmortal y eternamente en movimiento, generando mundos.
  • Anaxímenes: el aire (aēr) es comparado con el alma (psychē): así como el alma nos sostiene, el aire sostiene al cosmos.

En ninguno de ellos la materia es pasiva. La distinción moderna entre “materia muerta” y “vida” no existe todavía.

Por qué los milesios eran hilozoístas

Esto no es casualidad ni “pensamiento primitivo”. Tiene una lógica conceptual fuerte:

  • Problema del movimiento: si solo existe un principio único (archē), y ese principio genera mundos, debe tener en sí la capacidad de moverse. No hay nada externo que lo mueva.
  • Indistinción aún no pensada: la separación tajante entre lo físico y lo psíquico, entre materia y espíritu, aún no existe como problema filosófico. Esa distinción llegará con Platón (dualismo alma/cuerpo) y se radicalizará con Descartes (res extensa vs. res cogitans).
  • Lo divino como inmanente: los dioses de los presocráticos no son los olímpicos que intervienen desde fuera. Son la vida misma del cosmos. De ahí la frase “todo está lleno de dioses”: no es superstición, es teología inmanentista.

Hilozoísmo, animismo y panpsiquismo

Conviene distinguir el hilozoísmo de doctrinas cercanas con las que a veces se confunde:

  • Animismo: la creencia de que objetos, lugares o fenómenos naturales poseen espíritus individuales, propia de religiones tradicionales. Es un fenómeno religioso y cultural, no una tesis filosófica sistemática. El animismo atribuye espíritus específicos (el espíritu del río, del árbol); el hilozoísmo atribuye vida como propiedad general de la materia.
  • Panpsiquismo: doctrina de que toda la materia tiene mente, conciencia o experiencia. Es más fuerte que el hilozoísmo: no solo vida, sino también algún tipo de subjetividad o percepción. Hoy es objeto de renovado debate en filosofía de la mente (Galen Strawson, David Chalmers, Philip Goff).
  • Vitalismo: doctrina que postula un principio vital específico (élan vital, entelequia) distinto de la materia, que explica la vida orgánica. Es casi lo opuesto al hilozoísmo: el vitalismo separa vida y materia; el hilozoísmo las identifica.

La relación puede esquematizarse así:

DoctrinaTesis central
HilozoísmoLa materia misma está viva.
AnimismoLos seres y lugares tienen espíritus.
PanpsiquismoToda la materia tiene mente/experiencia.
VitalismoLa vida requiere un principio extra a la materia.

Historia del hilozoísmo

El hilozoísmo no desaparece con los presocráticos. Reaparece periódicamente en la historia del pensamiento:

  • Estoicismo: el cosmos es un ser vivo animado por un pneûma (soplo, espíritu) material y divino.
  • Renacimiento: Giordano Bruno concibe el universo como un organismo infinito animado.
  • Spinoza (s. XVII): aunque no es estrictamente hilozoísta, su monismo —una sola sustancia con atributos de pensamiento y extensión— está emparentado. Toda cosa individual, para Spinoza, tiene un grado de pensamiento.
  • Leibniz (s. XVII–XVIII): las mónadas como unidades vivientes de las que todo se compone acerca su filosofía al panpsiquismo.
  • Schelling y el idealismo alemán: la Naturphilosophie concibe la naturaleza como organismo vivo productivo.
  • Filosofía contemporánea: el debate actual sobre el panpsiquismo, y la new materialism (Jane Bennett, Vibrant Matter, 2010), retoman intuiciones hilozoístas para pensar la agencia de la materia en la era ecológica.

Relevancia contemporánea

Aunque la ciencia moderna pareció cerrar definitivamente el debate —distinguiendo sistemas vivientes (con metabolismo, reproducción, selección) de la materia inerte—, el problema de la emergencia de la vida y, sobre todo, el problema duro de la conciencia (por qué hay experiencia subjetiva asociada a ciertos procesos físicos) han hecho que algunos filósofos contemporáneos revisiten el hilozoísmo y el panpsiquismo como alternativas serias a un materialismo reduccionista.

La pregunta de Tales —¿cómo surge el movimiento y la vida en la materia?— no está resuelta.

Fuentes

Textos antiguos:

  • Aristóteles, De Anima, libro I, caps. 2 y 5.
  • Aristóteles, Física, libro VIII (sobre el movimiento y su causa).

Fuente del término:

  • Cudworth, R. (1678). The True Intellectual System of the Universe. Londres. (Donde se acuña el término “hylozoism”.)

Fuentes secundarias:

  • Kirk, G. S., Raven, J. E., & Schofield, M. (1983). The Presocratic Philosophers (2ª ed.). Cambridge University Press. (Discusión del alma en los milesios.)
  • Guthrie, W. K. C. (1962). A History of Greek Philosophy, Vol. I. Cambridge University Press.
  • Skrbina, D. (2005). Panpsychism in the West. MIT Press. (Historia comprensiva del panpsiquismo que incluye el hilozoísmo.)
  • Goff, P. (2017). Consciousness and Fundamental Reality. Oxford University Press. (Discusión contemporánea.)
  • Bennett, J. (2010). Vibrant Matter: A Political Ecology of Things. Duke University Press. (Revitalización contemporánea de intuiciones hilozoístas.)
  • “Hylozoism”. En Routledge Encyclopedia of Philosophy (1998).
  • Goff, P., Seager, W., & Allen-Hermanson, S. “Panpsychism”. Stanford Encyclopedia of Philosophy. https://plato.stanford.edu/entries/panpsychism/ (Distingue hilozoísmo, panpsiquismo y doctrinas afines.)

Physis

(griego: φύσις, phýsis)

Etimología: del griego φύσις (phýsis), sustantivo femenino derivado del verbo φύω (phýō), que significa “nacer”, “brotar”, “crecer”, “producir”, “engendrar”. La raíz indoeuropea bheu-/bhū- (ser, existir, crecer) está emparentada con el inglés to be, el alemán bin, el latín fui (“yo fui”) y el sánscrito bhū (“ser”). Del latín derivado natura (de nasci, “nacer”) procede nuestra palabra “naturaleza”, que traduce physis pero pierde algunos matices.

De physis derivan directamente: física, fisiología, fisonomía, y en general el prefijo físico-.

Doble sentido fundamental:

  • El proceso de nacimiento, crecimiento y desarrollo de algo.
  • El resultado de ese proceso: la constitución, carácter o esencia propia de cada cosa.

Definición filosófica

En el vocabulario griego, physis designa aquello que una cosa es por sí misma, de forma espontánea, sin intervención externa. Es lo que una cosa hace y es por su propia dinámica interna, por su propio modo de brotar y desplegarse. Se opone tanto a lo que es fabricado por arte humano (téchnē) como a lo que se establece por convención (nómos).

La physis no es, en el sentido griego originario, la “naturaleza” como objeto pasivo que observamos —tal como la entendería la ciencia moderna—. Es más bien el principio activo por el cual cada cosa llega a ser lo que es y se mantiene siéndolo. En la physis hay una fuerza productiva inmanente: las cosas no son hechas, sino que se hacen desde sí mismas.

El significado en los presocráticos

Cuando la tradición dice que los primeros filósofos escribieron tratados Perì Phýseōs (Περὶ Φύσεως, “Sobre la naturaleza”), el término tiene una amplitud mucho mayor que la actual palabra “naturaleza”:

  • Designa el conjunto total de lo que es, el cosmos como realidad viviente y ordenada.
  • Designa el principio originario y constitutivo de las cosas (la archē y la physis están íntimamente conectadas).
  • Designa el modo de ser propio de cada cosa, su esencia desplegándose.

Los primeros filósofos son llamados por Aristóteles physiólogoi (φυσιολόγοι), “los que hablan sobre la physis”. Nota que no los llama “filósofos” (ese es un término más tardío), sino que los identifica por su objeto de estudio.

La oposición clave: physis vs. nómos

Este es uno de los ejes conceptuales más importantes de toda la filosofía griega. A partir del siglo V a.C., especialmente con los sofistas, se articula una oposición entre:

  • Physis (φύσις): lo que es por naturaleza, lo que es así por sí mismo, universalmente, necesariamente.
  • Nómos (νόμος): lo que es por convención humana, por ley, costumbre o acuerdo; varía entre pueblos y épocas.

La pregunta decisiva se vuelve: ¿tal cosa (la justicia, la esclavitud, los dioses, el lenguaje, el bien) es por physis o por nómos? ¿Es natural o convencional?

Esta distinción será explotada por los sofistas (Antifonte, Calicles) para cuestionar el orden establecido, argumentando que muchas cosas que se presentan como “naturales” son en realidad convenciones humanas cambiantes. Platón y Aristóteles, en respuesta, intentarán mostrar que hay cosas verdaderamente físicas —la justicia, por ejemplo, o ciertas jerarquías políticas— frente a los que relativizaban todo al nómos.

La oposición secundaria: physis vs. téchnē

Aristóteles sistematiza otra distinción importante en su Física (libro II, cap. 1):

“τῶν ὄντων τὰ μέν ἐστι φύσει, τὰ δὲ δι’ ἄλλας αἰτίας”

“De los seres, unos son por naturaleza (phýsei), otros por otras causas.”

— Aristóteles, Física II, 1, 192b8

Aristóteles define entonces la physis como:

“ἀρχὴ κινήσεως καὶ μεταβολῆς… καθ’ αὑτὸ καὶ μὴ κατὰ συμβεβηκός”

“Principio del movimiento y del cambio… en sí mismo y no por accidente.”

Física II, 1, 192b21

La distinción es clave:

  • Un árbol tiene physis: crece por sí mismo, desde un principio interno.
  • Una mesa no tiene physis, sino téchnē: existe porque un carpintero la hizo desde fuera. El principio de su ser está en el artesano, no en la mesa misma.

La physis es, entonces, autoproductiva e interna; la téchnē es producida e impuesta desde fuera.

Evolución del concepto

El término physis tiene una historia fascinante:

En Homero

La palabra aparece ya en Homero (Odisea X, 303), donde Hermes muestra a Odiseo la physis de la planta mágica mōly: su aspecto, su manera de brotar, lo que la hace ser esa planta. Aquí physis significa ya “naturaleza propia de algo”.

En los presocráticos

Heráclito utiliza el término en uno de los fragmentos más célebres:

“φύσις κρύπτεσθαι φιλεῖ”

“La naturaleza gusta de ocultarse.”

— Heráclito, fragmento DK 22 B 123

La physis no es lo visible, sino el principio oculto que subyace a los fenómenos.

En Platón

Platón desplaza el interés hacia las Ideas (eídē) como verdadera “naturaleza” de las cosas. La physis sensible es apariencia; la physis auténtica es inteligible.

En Aristóteles

Aristóteles recupera y sistematiza el concepto. La physis es principio interno de movimiento y reposo. Cada cosa natural tiende hacia su fin propio (télos) por su physis.

Traducción latina y moderna

Los romanos traducen physis por natura (de nasci, “nacer”), y esta es la forma que pasa a las lenguas modernas. Pero en el trayecto, algo se pierde: la natura latina y luego la “naturaleza” moderna tienden a cosificarse, a convertirse en objeto externo que se observa, se mide y se domina. La physis griega es más activa, más productiva, más viviente.

En Heidegger

El filósofo alemán Martin Heidegger dedicó mucha atención a recuperar el sentido originario de physis, que él interpreta como “el surgir que se manifiesta desde sí mismo” (das von sich aus Aufgehen). Para Heidegger, la filosofía occidental habría olvidado este sentido originario al traducir physis por natura, iniciando el largo proceso por el cual la naturaleza se convirtió en objeto disponible para la técnica moderna. Su ensayo “Sobre la esencia y el concepto de φύσις” (en Wegmarken, 1967), centrado en Aristóteles, es una referencia clave.

Por qué importa el concepto

La physis es el concepto que abre el espacio mismo de la filosofía. Cuando los milesios se preguntan por la physis de las cosas, están haciendo dos cosas inéditas:

  • Asumen que hay un orden inherente al mundo —no un caos sostenido por voluntades divinas arbitrarias—, y que ese orden puede ser pensado racionalmente.
  • Asumen que las cosas tienen un modo de ser propio, descubrible por el logos, independiente de lo que los humanos digan o hagan sobre ellas.

Sin physis no hay ciencia, no hay ontología, no hay metafísica. Y la oposición physis/nómos funda toda la filosofía política y ética posterior: cada vez que nos preguntamos si algo es “natural” o “cultural”, si tiene fundamento objetivo o es mera convención, estamos usando una distinción griega de hace 2500 años.

Fuentes

Textos antiguos:

  • Homero, Odisea, X, 303. (Primera aparición literaria del término.)
  • Heráclito, fragmento DK 22 B 123 (physis kryptesthai phileî).
  • Aristóteles, Física, libro II, caps. 1–2.
  • Aristóteles, Metafísica, libro V (Δ), cap. 4 (entrada “physis”).
  • Platón, Leyes, libro X (discusión physis/nómos).

Fuentes secundarias:

  • Burnet, J. (1930). Early Greek Philosophy (4ª ed.). Londres: Adam & Charles Black. (Cap. “On the Meaning of Physis”.)
  • Naddaf, G. (2005). The Greek Concept of Nature. State University of New York Press. (Monografía completa sobre el concepto.)
  • Kirk, G. S., Raven, J. E., & Schofield, M. (1983). The Presocratic Philosophers (2ª ed.). Cambridge University Press.
  • Heidegger, M. (1967). “Vom Wesen und Begriff der φύσις”. En Wegmarken. Frankfurt: Klostermann. (Traducción española: “Sobre la esencia y el concepto de φύσις”, en Hitos, Alianza.)
  • Vernant, J.-P. (1962). Les origines de la pensée grecque. PUF. (Traducción española: Los orígenes del pensamiento griego, Paidós.)
  • Reale, G. (2007). Historia de la filosofía griega y romana, Vol. I. Herder.
  • “Physis”. En Peters, F. E. (1967). Greek Philosophical Terms: A Historical Lexicon. New York University Press. (Entrada técnica sobre el término.)
  • “Nature”. Stanford Encyclopedia of Philosophy. (Sección histórica sobre el concepto griego.)